Postecitou lleno de muchosidad
Recuerdo que en la tarde, cuando iba saliendo de ver Alicia en el País de las Maravillas, había pensado en un post súper inspirador y llegador. Éste estaría inspirado en la misma película; uno de esos donde comparo cosas que me suceden a mi y cosas por el estilo. Los que me leen desde hace tiempo, supongo que saben a qué tipo de posts me refiero.
Pero el hambre, el paso de la tarde, la nefasticidad de algunos y el cansancio, han hecho que olvidara lo que realmente quería escribir.
En resumen era que la película me había movido un par de engranes, jalado un par de hilos y embonado unas cuantas piezas. Sí, todo junto, aunque no tenga sentido. Cuando Alicia renegaba que no era ella y en respuesta la oruga le dijo que antes solía tener mucha más “muchosidad”, creo que me dolió más el golpe en el orgullo a mi que a Alicia.
Hace unos meses yo también me perdí en mi mismo y también tuve un viajecito que me hizo darme cuenta de las cosas, de recordar quien soy y que quiero. De seguir teniendo fe y todas esas cosas ñoñas y bonitas que me gustan.
Y… pues… lo bueno es que siempre se puede regresar, recargados y listos para seguir dando lata, ¿ no?
Amo al gato flotante, a la reina blanca y sus poses permanentes, a los cerdos debajo de los pies y las sardinas mayordomo.
No les digo más para no echárselas a perder. Vayan a verla, vale la pena.






